Los destinos turísticos españoles enfrentan retos estructurales que afectan su competitividad y sostenibilidad, entre los que destacan la necesidad de modernizar y diversificar la planta hotelera para responder a la demanda de turistas de mayor valor añadido, la presión sobre el espacio urbano, que requiere modelos de inversión que orienten la transformación del territorio de manera sostenible o la rehabilitación de edificios históricos o infrautilizados para usos turísticos compatibles con la conservación del patrimonio, entre otros.
Frente a estos desafíos, las bonificaciones fiscales sobre el ICIO han surgido como un instrumento municipal eficaz para atraer inversión privada estratégica, estimular obras que generen valor urbano y reforzar el posicionamiento competitivo del destino dentro del mercado turístico.
En este contexto, diversos municipios turísticos españoles han implementado políticas de bonificación del Impuesto sobre Construcciones, Instalaciones y Obras (ICIO) para atraer y dinamizar inversión en el sector hotelero. Casos como los de Benicàssim, Cáceres y Puerto de la Cruz aplican bonificaciones de hasta el 95% del ICIO para proyectos de especial interés municipal, incluyendo nueva construcción, ampliación o reforma de establecimientos hoteleros y otros bienes vinculados al desarrollo turístico. Estas medidas forman parte de estrategias fiscales orientadas a modernizar la planta alojativa, rehabilitar espacios urbanos y favorecer la competitividad del destino.
