Durante la década de 2010 y comienzo de los años 2020, Barcelona experimentó un fuerte crecimiento del turismo urbano que provocó un aumento significativo de las viviendas destinadas al alquiler turístico. Muchas de ellas operaban sin licencia generando problemas de acceso a la vivienda, saturación en determinados barrios y conflictos de convivencia vecinal. Ante dicha situación Barcelona ha desarrollado uno de los sistemas más avanzados de Europa para combatir las Viviendas de Uso Turístico (VUT) ilegales, combinando rastreo digital automatizado, inspección presencial, gracias a un aumento de inspectores y creando un cuerpo de avistadores, incremento de sanciones y una estricta regulación urbanística. Esta estrategia ha permitido reducir de forma drástica la oferta no autorizada, proteger el parque residencial y mejorar la convivencia en los barrios más afectados por la presión turística, convirtiéndose en un referente internacional en gobernanza del turismo urbano.
Laestrategia de Barcelona se articula en torno a un conjunto de medidascoordinadas:
