La Garrotxa, situada en el noreste de Cataluña, es una comarca de extraordinaria riqueza natural y paisajística. Más de la mitad de su superficie, un 52%, está protegida bajo distintas figuras de conservación, entre ellas el Parc Natural de la Zona Volcànica de la Garrotxa y el Espacio Natural Protegido de la Alta Garrotxa. Esta realidad ha configurado una identidad territorial basada en la armonía entre naturaleza y vida rural. Sin embargo, en los últimos años, los cambios en los patrones de ocio, el aumento del turismo y la presión derivada de la pandemia han tensionado ese equilibrio.
Tras la pandemia, la presión sobre el uso público en los espacios naturales de la Garrotxa se multiplicó. El visitante buscaba entornos abiertos, accesibles y seguros. Pero esta tendencia trajo consigo efectos colaterales: congestión de accesos, incremento de residuos, deterioro de hábitats fluviales y pérdida de calidad de la experiencia tanto para el visitante como para la población local.
A partir de ese momento la comarca de La Garrotxa impulsó un modelo de gestión turística basado en la planificación del uso público de sus espacios naturales siguiendo una lógica similar a la propugnada por Turismo Que Suma, tratando de promover la gestión de la movilidad de los turistas sin necesidad de recurrir a la prohibición del acceso al disfrute de un recurso turístico como un parque natural, pero favoreciendo reducir la presión sobre zonas sensibles, mejorando la experiencia del visitante y promoviendo formas de movilidad más sostenibles dentro del destino.
La iniciativa “Mou-te per la Garrotxa Naturalment” se diseñó para integrar la movilidad dentro de la experiencia turística. Se trata de una línea de autobús que conecta Les Preses, Olot y Santa Pau durante fines de semana, festivos y temporada alta. Con un precio simbólico de 2 euros al día (puedes utilizar el bus tantas veces como sea necesario) y más de 10.000 validaciones anuales, el servicio ha logrado que el 60% de los usuarios sean visitantes y el 40% población local, reforzando la cohesión territorial. Su sostenibilidad económica se apoya en un modelo mixto de financiación pública y tarifaria, con déficit tarifario asumido por el contrato-programa de transporte regional. Entre las medidas adoptadas se pueden destacar:
