La Plaza de la Encarnación acumuló durante décadas una situación urbana compleja. El antiguo mercado fue demolido en 1973 y sus comerciantes permanecieron durante casi cuarenta años en instalaciones provisionales. El solar resultante se utilizó como aparcamiento y, cuando se planteó su transformación, las excavaciones sacaron a la luz importantes restos arqueológicos de época romana y andalusí, obligando a replantear la intervención.
En 2004, el Ayuntamiento de Sevilla convocó un concurso internacional de ideas para rehabilitar la plaza. La propuesta ganadora, del arquitecto alemán Jürgen Mayer, dio lugar a Metropol Parasol, conocido popularmente como las Setas de Sevilla. Las obras se desarrollaron entre 2005 y marzo de 2011 y permitieron resolver simultáneamente varios retos urbanos: recuperar el espacio público, devolver a la zona su mercado de abastos, poner en valor el patrimonio arqueológico, introducir nuevos usos culturales y comerciales y crear un nuevo atractivo contemporáneo en el centro histórico.
El resultado fue una transformación integral de la Encarnación. La plaza quedó prácticamente peatonalizada y el nuevo conjunto incorporó el Mercado de la Encarnación, el Antiquarium, locales comerciales y de restauración, una plaza elevada y sombreada, espacios para actividades y eventos, y un mirador con recorrido panorámico sobre el casco histórico. Esta combinación ha convertido el enclave en un punto de encuentro entre vida local, patrimonio y experiencia turística.
Más de una década después de su apertura, la Universidad de Sevilla ha estudiado de forma específica su impacto económico, social yturístico. Los resultados permiten analizar el proyecto no solo como una intervención arquitectónica, sino como un caso de regeneración urbana con efectos medibles sobre nuevos negocios, empleo, imagen de destino y distribución de los flujos de visitantes.
Metropol Parasol se concibió como una actuación de usos mixtos capaz de regenerar un vacío urbano sin sacrificar la memoria histórica y comercial de la Plaza de la Encarnación. La estructura, de aproximadamente 150 por 70 metros y unos 26 metros de altura, cubre y articula diferentes niveles y funciones, evitando que el proyecto quedara reducido a un monumento aislado.

La transformación producida en un radio inferior a 350 metros del conjunto se ha traducido en los siguientes impactos positivos:
Regeneración urbana y creación de valor compartido: La práctica muestra cómo una inversión urbana puedetransformar un espacio degradado y generar simultáneamente valor ciudadano,turístico, comercial y cultural.
Redistribución de los flujos turísticos: La creación de un nuevo atractivo fuera del eje Catedral-Alcázar contribuye a extender las visitas hacia otras zonas del centro histórico y a conectar el sur monumental con la Encarnación, la Alameda, Feria, San Luis y la Macarena.
Protección y activación del patrimonio: El Antiquarium convierte los restos arqueológicos descubiertos durante las obras en un recurso cultural visitable, integrando patrimonio histórico y arquitectura contemporánea en una misma experiencia.
Apoyo al tejido económico y al empleo local: La expansión de hoteles, hostelería, restauración y comercio en el entorno evidencia la capacidad de una intervención urbana de calidad para generar actividad económica y oportunidades laborales.
Convivencia de usos turísticos y cotidianos: El mercado de abastos y la plaza pública mantienen funciones vinculadas a la vida diaria dela ciudad, evitando configurar un espacio exclusivamente turístico y favoreciendo su apropiación también por parte de los residentes.
Identidad y posicionamiento del destino: Las Setas han incorporado a Sevilla un icono de arquitectura contemporánea que complementa su patrimonio histórico y amplía la imagen del destino hacia atributos de innovación, creatividad y modernidad.