Durante la década de 2010, Barcelona experimentó un incremento significativo de la oferta de alojamientos turísticos, con especial intensidad en el caso de las viviendas de uso turístico, generando una sensación de superación de la capacidad de acogida turística de la ciudad. Ante esta situación, el Ayuntamiento desarrolló el Plan Especial Urbanístico de Alojamientos Turísticos como instrumento de ordenación específico para la oferta de alojamiento turístico, con el objetivo de garantizar el equilibrio entre la presencia turística y el mantenimiento de la vitalidad de la población residente y el acceso a la vivienda. Un instrumento novedoso en España, por cuanto respondía de forma exclusiva al papel del alojamiento turístico como elemento determinante de la incidencia del turismo en su ámbito municipal, desde una visión espacial de la ciudad y sus zonas de mayor atractivo turístico y concentración de la oferta turística. El Plan fue acompañado de un refuerzo de la dotación humana y capacidad de identificación e inspección de la oferta ilegal de alojamiento, centrada en la vivienda turística.
El PEUAT regula la implantación y distribución de los alojamientos turísticos para garantizar un modelo de turismo sostenible y compatible con la vida urbana en Barcelona. Para ello ordena el crecimiento de nuevas plazas de alojamiento turístico, trata de evitar la concentración de oferta en zonas saturadas, pretende proteger el uso residencial y mitigar procesos de gentrificación. Un marco normativo que afecta a todas las tipologías alojativas: hoteles, hostales, pensiones, apartamentos turísticos y, con especial incidencia a las viviendas de uso turístico. El Plan establece una zonificación de la ciudad en cuatro áreas, cada una con un régimen de crecimiento diferenciado:
