El barrio de Santa Cruz es uno de los espacios patrimoniales y turísticos más visitados de Sevilla. Su trama de calles estrechas, plazas de pequeña escala, viviendas y comercios convive con una elevada presencia de visitantes y grupos organizados, circunstancia que puede generar episodios de congestión, ruido y ocupación de zonas de paso, especialmente en los momentos de mayor afluencia.
La preocupación por compatibilizar la actividad turística con la vida cotidiana del barrio cuenta con antecedentes en la gestión municipal. En 2018 el Ayuntamiento impulsó un programa de actuación para ordenar itinerarios y paradas de grupos, fomentar el uso de radioguías, mejorar el paisaje urbano y favorecer la convivencia entre operadores turísticos y residentes. En 2022 se constituyó además un grupo de gobernanza turística con participación de distintas áreas municipales, la Asociación de Vecinos de Santa Cruz y asociaciones de guías para identificar incidencias y plantear soluciones concretas.
Sobre esta base, el Ayuntamiento de Sevilla, a través de la Delegación de Turismo, inició en noviembre de 2024 una campaña de colocación de señalética de buenas prácticas en Santa Cruz. La iniciativa se enmarca en las actuaciones dirigidas a mejorar la convivencia entre visitantes y vecinos y a ordenar los flujos en las zonas de mayor concentración turística, situando la calidad de vida de los residentes entre los criterios de gestión del destino.
La práctica combina regulación, sensibilización y corresponsabilidad: no se limita a indicar prohibiciones, sino que incorpora recomendaciones para que la visita contribuya mejor a la conservación del barrio, al comercio local y al respeto de las comunidades vecinales.
La actuación consiste en la instalación de placas informativas bilingües —español e inglés— que concentran en un mismo soporte normas municipales y recomendaciones de comportamiento dirigidas a visitantes, grupos turísticos y operadores. La señalética traslada de forma sencilla y visible cómo recorrer Santa Cruz reduciendo el impacto sobre el espacio público y sobre quienes viven y trabajan en el barrio.
Entre las indicaciones incorporadas a las placas se encuentran:
La actuación forma parte de una estrategia más amplia de gobernanza turística. En mayo de 2025, el Ayuntamiento firmó un Convenio de Buenas Prácticas Turísticas con AUITS, APIT, Passion Tours, AGOT y City Tour Sevilla. El acuerdo, promovido en el marco de la Mesa de Gobernanza Turística de Guías Turísticos, reforzó varios de los criterios presentes en la señalética: limitar el tamaño de los grupos, utilizar radioguías, diseñar itinerarios compatibles con el descanso vecinal, promover el comercio local y evitar actividades que interfieran con el uso público del espacio o la conservación del patrimonio.
El convenio incorporó asimismo formación para los profesionales y una comisión de seguimiento. De esta forma, la señalética evoluciona desde una herramienta informativa hacia un modelo de corresponsabilidad entre administración, guías, visitantes, residentes y tejido económico local.
La continuidad de la comunicación es visible también en los canales oficiales de Turismo de Sevilla, que mantienen un apartado específico de buenas prácticas para Santa Cruz con recomendaciones sobre convivencia, organización de recorridos, reducción del ruido, acceso a monumentos y turismo sostenible.

Los resultados constatables son principalmente de implantación, gestión y gobernanza:
Convivencia entre residentes y visitantes: La práctica parte de reconocer que la experiencia turística debe ser compatible con la vida cotidiana de quienes residen en el destino. La gestión del tamaño de los grupos, el respeto a los accesos y la reducción del ruido responden directamente a este objetivo.
El residente en el centro de la gestión turística: La iniciativa incorpora de forma expresa el bienestar vecinal y la reducción de molestias en las zonas de mayor presión turística como criterios de actuación municipal.
Preservación de la identidad y del patrimonio: Las recomendaciones instan a cuidar el patrimonio arquitectónico y el espacio público, pero también a preservar el carácter residencial y la vida cotidiana que forman parte de la identidad del barrio.
Mayor aportación a la economía local: La señalética recomienda consumir productos y servicios locales, favoreciendo que una mayor parte del gasto de los visitantes permanezca en el tejido económico del destino.
Gestión responsable de los flujos: La regulación de grupos, paradas e itinerarios contribuye a reducir concentraciones en calles especialmente sensibles y a compatibilizar el disfrute turístico con la movilidad peatonal y el uso cotidiano del espacio público.
Gobernanza público-privada y corresponsabilidad: La implicación posterior de las asociaciones de guías convierte las buenas prácticas en compromisos compartidos y refuerza un modelo de gestión participativa del destino.