La Estación Internacional de Canfranc, inaugurada en 1928, fue durante décadas una de las principales infraestructuras ferroviarias de Europa y un símbolo de la conexión internacional entre España y Francia. Tras el cierre del tráfico ferroviario internacional en 1970, el edificio permaneció en desuso, iniciando un progresivo proceso de deterioro pese a su enorme valor histórico y arquitectónico. Declarada Bien de Interés Cultural en 2002, su recuperación se convirtió en un objetivo estratégico para revitalizar el valle de Canfranc.
Desde Turismo Que Suma, esta práctica destaca la apuesta de Barceló Hotel Group, mediante su marca Royal Hideaway Hotels & Resorts, por transformar este edificio histórico en un establecimiento hotelero de cinco estrellas gran lujo. La actuación demuestra cómo la inversión privada, desarrollada en colaboración con las administraciones públicas, puede recuperar patrimonio histórico, generar actividad económica y crear un nuevo producto turístico de alto valor añadido que contribuye a la competitividad del destino.
Rehabilitación integral de la histórica Estación Internacional de Canfranc respetando su valor patrimonial y arquitectónico.
Adaptación del edificio para albergar el Canfranc Estación, a Royal Hideaway Hotel, con 104 habitaciones y servicios de cinco estrellas gran lujo.
Conservación y restauración de elementos originales del edificio, integrándolos con soluciones arquitectónicas contemporáneas.
Recuperación del histórico vestíbulo ferroviario como espacio principal del hotel.
Creación de espacios gastronómicos, de bienestar y reuniones, incluyendo un restaurante ubicado en antiguos vagones ferroviarios restaurados.
Integración del proyecto dentro de un proceso más amplio de regeneración urbana del entorno ferroviario, con nueva estación, urbanización y recuperación del conjunto histórico.
Desarrollo de un producto turístico singular basado en la valorización del patrimonio cultural y ferroviario.


Esta actuación refleja cómo la inversión turística puede convertirse en una herramienta para conservar el patrimonio histórico, revitalizar territorios y generar nuevas oportunidades económicas. La colaboración entre sector público y privado ha permitido transformar una infraestructura en desuso en un activo turístico de alto valor, reforzando la identidad del destino y promoviendo un modelo de desarrollo basado en la calidad, la sostenibilidad y la creación de valor compartido.