El actual Gran Hotel Miramar constituye uno de los ejemplos más representativos de cómo la recuperación del patrimonio histórico puede convertirse en un motor de transformación urbana y turística. Inaugurado en 1926 como Hotel Príncipe de Asturias, el edificio fue concebido para impulsar el turismo de calidad en Málaga. A lo largo de su historia desempeñó diferentes funciones —hospital durante la Guerra Civil, establecimiento hotelero y posteriormente sede de la Audiencia Provincial entre 1987 y 2007—, permaneciendo posteriormente cerrado y en un progresivo estado de deterioro.
Desde Turismo Que Suma, esta práctica destaca la apuesta de Hoteles Santos por recuperar este edificio emblemático mediante una rehabilitación integral que permitió devolverle su uso hotelero original. La actuación no solo rescató uno de los principales iconos arquitectónicos de Málaga, sino que reforzó la estrategia de posicionamiento de la ciudad como destino urbano, cultural y de turismo premium.
Rehabilitación integral del histórico Hotel Miramar respetando los elementos arquitectónicos originales diseñados por Fernando Guerrero Strachan.
Recuperación de fachadas, espacios interiores y elementos patrimoniales desaparecidos durante su etapa como edificio administrativo.
Creación de un hotel de cinco estrellas gran lujo con 190 habitaciones.
Incorporación de espacios para congresos y eventos, restauración, spa, jardines históricos y servicios orientados al turismo de alta gama.
Integración del proyecto dentro de la estrategia de revitalización del frente litoral de Málaga.
Colaboración con las actuaciones municipales de mejora del entorno urbano mediante la renovación del espacio público, la semipeatonalización de calles próximas y la mejora de la conexión entre el Paseo de Reding y el paseo marítimo.
Desarrollo de un producto turístico basado en la valorización del patrimonio arquitectónico y la excelencia hotelera.


Esta actuación demuestra cómo la inversión turística puede contribuir a la conservación del patrimonio histórico y actuar como catalizador de la regeneración urbana. La recuperación del Gran Hotel Miramar ha permitido crear un producto turístico de alto valor añadido, dinamizar la economía local, atraer nuevas inversiones y reforzar la competitividad de Málaga mediante un modelo basado en la calidad, la sostenibilidad y la puesta en valor de su identidad histórica.