El Hotel 1898 constituye uno de los ejemplos más destacados de reutilización del patrimonio arquitectónico para la creación de un producto turístico de alto valor añadido en el centro histórico de Barcelona. El edificio, proyectado en 1880 por el arquitecto Josep Oriol Mestres como residencia de la familia López y posteriormente sede de la Compañía General de Tabacos de Filipinas, ocupaba una posición estratégica en La Rambla, uno de los principales ejes turísticos de la ciudad.
Tras quedar obsoleto para su uso original, Núñez i Navarro Hotels impulsó entre 2003 y 2005 una profunda rehabilitación que permitió recuperar el edificio y transformarlo en un hotel de cuatro estrellas superior. Desde Turismo Que Suma, esta práctica representa un ejemplo de cómo la inversión privada puede contribuir a preservar el patrimonio histórico, revitalizar espacios urbanos consolidados y reforzar el posicionamiento de un destino turístico mediante la creación de productos de calidad.
Rehabilitación integral del edificio histórico respetando sus principales valores arquitectónicos y patrimoniales.
Restauración de la fachada de piedra de Montjuïc, el vestíbulo monumental, las vidrieras, columnas, artesonados y otros elementos originales.
Transformación de antiguos espacios de servicio, como la carbonera y la cámara acorazada, en un spa y zona de bienestar.
Creación de un hotel de cuatro estrellas superior con 169 habitaciones, restaurante, salas para eventos y terraza panorámica.
Integración de patrimonio histórico, diseño contemporáneo y funcionalidad hotelera.
Conservación de la identidad histórica del inmueble como parte del paisaje urbano de La Rambla.
Desarrollo de un establecimiento orientado al turismo cultural y urbano de calidad.

Esta actuación pone de manifiesto cómo la inversión turística puede contribuir a la recuperación del patrimonio histórico y a la regeneración de espacios urbanos consolidados. La rehabilitación del Hotel 1898 ha permitido preservar un edificio de gran valor arquitectónico, dinamizar la actividad económica de su entorno y generar una oferta turística de mayor calidad, reforzando la identidad de Barcelona y promoviendo un modelo de desarrollo basado en la conservación, la innovación y la creación de valor para el destino.